b2stsuki
b2stsuki:

—Ya estoy curado. 

—Dijo Sebastian, mientras disimuladamente iba cubriéndose la extensión del brazo hasta las muñecas con su suéter color negro. Para ocultar los cortes que él mismo se había provocado con una cuchilla nueva comprada en la farmacia (Excusándose con el uso de ésta a los vendedores sobre afeitar su barba y bigote; de los cuales carecía en demasía). Con el estomago vacío después de vomitar todo su desayuno y con el fallido intento de no poder quitarse la vida al no concederse el valor de tomarse el frasco entero de aspirinas. 
Creyéndose entonces así mismo aquella mentira que había creado en ese momento. Pensando que todo estaría bien si dejaba de ‘hacerse el mártir’ y comenzaba a lucir mejor ante todo el mundo. Si comenzaba a sonreír y a parecer feliz; los demás lo estarían a su alrededor. Porque él sabía que a pesar de explicarle a los psicólogos sus problemas, éstos sólo lo tratarían como idiota; diciendo que lo comprenden, pero eso no era así. 

Su familia simplemente le daba el sermón de que debía ser feliz con lo que tenía y sentirse privilegiado al no carecer de las necesidades que otros padecen. Qué lo que él ‘sufría’ (Principalmente marcaron esa palabra haciendo énfasis de comillas con los dedos), no era nada comparado con lo que ellos habían sufrido. Harto estaba de escuchar una y otra vez que no tenía edad para eso. Que lo dejara para adolescentes, él ya cruzaba los veinte; era absurdo su comportamiento. Él no entendía. ¿Entonces después de los veinte significa que no puedes entristecer ni querer acabar con tu aliento? 
Es completamente ridículo. 

Sebastian quería acabar con su vida; sin embargo, le faltaba valentía. Tenía miedo de morir, más no temía ser olvidado por los demás. Estaba en el mundo por estar, respiraba inmensas cantidades de soledad y depresión. Soñó con él cortándose las venas, ahorcándose; incluso metiéndose un balazo después de haber tomado todas las pastillas que encontró. Pero soñaba despierto, justo en frente de aquella persona estudiada que se dedica a escuchar a la gente como Sebastian. “Algún día por fin lo haré. Por fin me iré de este mundo que parece un castigo”. Susurró hacia sus adentros, mostrando una mueca llamada sonrisa en la que ocultaba gritos y desesperos. 
Tan pronto recurriría al suicidio, pues era la única solución. 

—Estoy curado y soy feliz. Gracias… —Continuaría mintiendo hasta la última lágrima derramada sobre la tierra que indicaría que se había atrevido. Qué se fue para siempre.

b2stsuki:

—Ya estoy curado.

—Dijo Sebastian, mientras disimuladamente iba cubriéndose la extensión del brazo hasta las muñecas con su suéter color negro. Para ocultar los cortes que él mismo se había provocado con una cuchilla nueva comprada en la farmacia (Excusándose con el uso de ésta a los vendedores sobre afeitar su barba y bigote; de los cuales carecía en demasía). Con el estomago vacío después de vomitar todo su desayuno y con el fallido intento de no poder quitarse la vida al no concederse el valor de tomarse el frasco entero de aspirinas.
Creyéndose entonces así mismo aquella mentira que había creado en ese momento. Pensando que todo estaría bien si dejaba de ‘hacerse el mártir’ y comenzaba a lucir mejor ante todo el mundo. Si comenzaba a sonreír y a parecer feliz; los demás lo estarían a su alrededor. Porque él sabía que a pesar de explicarle a los psicólogos sus problemas, éstos sólo lo tratarían como idiota; diciendo que lo comprenden, pero eso no era así.

Su familia simplemente le daba el sermón de que debía ser feliz con lo que tenía y sentirse privilegiado al no carecer de las necesidades que otros padecen. Qué lo que él ‘sufría’ (Principalmente marcaron esa palabra haciendo énfasis de comillas con los dedos), no era nada comparado con lo que ellos habían sufrido. Harto estaba de escuchar una y otra vez que no tenía edad para eso. Que lo dejara para adolescentes, él ya cruzaba los veinte; era absurdo su comportamiento. Él no entendía. ¿Entonces después de los veinte significa que no puedes entristecer ni querer acabar con tu aliento?
Es completamente ridículo.

Sebastian quería acabar con su vida; sin embargo, le faltaba valentía. Tenía miedo de morir, más no temía ser olvidado por los demás. Estaba en el mundo por estar, respiraba inmensas cantidades de soledad y depresión. Soñó con él cortándose las venas, ahorcándose; incluso metiéndose un balazo después de haber tomado todas las pastillas que encontró. Pero soñaba despierto, justo en frente de aquella persona estudiada que se dedica a escuchar a la gente como Sebastian. “Algún día por fin lo haré. Por fin me iré de este mundo que parece un castigo”. Susurró hacia sus adentros, mostrando una mueca llamada sonrisa en la que ocultaba gritos y desesperos.
Tan pronto recurriría al suicidio, pues era la única solución.

—Estoy curado y soy feliz. Gracias… —Continuaría mintiendo hasta la última lágrima derramada sobre la tierra que indicaría que se había atrevido. Qué se fue para siempre.

gritossilenciososcadanoche
gritossilenciososcadanoche:

CÓMO AUTOLESIONARTE: Antes de que te autolesiones de cualquier manera, deberías saber en lo que te estás metiendo. Antes de que hagas ese corte, por favor ten en cuenta que encontrarás la liberación del dolor y la sangre extrañamente adictivos. Puede que pienses que serás capaz de controlarlo, que no se te irá de las manos. Puede que pienses que puedes pasar con uno o dos pequeños cortes y que no serán profundos y se curarán rápido y fácilmente. Pero te equivocas. No puedes controlarlo, es imposible de controlar. Te controla a ti. Es una adicción. Los cortes se harán más profundos y cicatrizarán. Tardarán de semanas a meses en curarse y años para que las cicatrices comiencen a desaparecer. Te darás cuenta pronto de que dependes de ello. No puedes estar más de unos días sin cortarte. Te volverás loca mientras la piel te pica y quema, te tiemblan las manos, te da vueltas la cabeza, tu visión se vuelve borrosa mientras intentas mantener tu mente alejada de ello, intentando evitar recaer. Pero recaerás. Si crees que puedes limitar los cortes a una sola área de tu cuerpo, piénsalo mejor. Se propagará lentamente pero sin pausa, como un virus mortal. Se propagará en cuanto te quedes sin espacio en la piel, de tus muñecas a brazos, más allá de tus codos, subiendo por tus hombros y bajando por tu estómago, a través de tus caderas y cintura y pronto cubrirá cada centímetro de tus piernas hasta abajo de tus rodillas. Espero que estés preparada para aislarte de los demás y vivir en un estado constante de vergüenza y culpa. Aunque seas la persona más honesta que haya en la tierra, le mentirás a tus amigos, familiares y a todos a los que tienes al rededor. Te encontrarás a ti misma estremeciéndote cada vez que alguien te toque, como si sus dedos y manos hubieran sido bañadas en un veneno tóxico. Estarás aterrada de que sientan las cicatrices o los cortes por debajo de la tela de tu camisa o porque simplemente duele mucho ser tocado. Estate preparada para convertirte en tu propio peor enemigo. Tendrás miedo de ti misma, de tu cabeza, de los impulsos que te acechan cada minuto del día. Empezarás a tenerle miedo a la próxima vez que te cortes porque no sabes lo malo que puede llegar a ser. Espera a que los 10 cortes se conviertan en 20 y luego en 50, hasta que sean 100. Estarás cubierta de cicatrices y cortes. Tu vida entera empezará a girar en torno a tu adicción. Estarás todo el rato pensando en cortarte, en como cubrir tus cortes, en como esconderás las cuchillas, tijeras, horquillas y los otros objetos con los que sueles destruir tu cuerpo. Y después… la primera vez que te haces un corte “demasiado profundo”. No pararás de sangrar y estarás jadeando, temblando, el miedo se apoderará de ti. Rezas y esperas que el corte deje de sangrar. Tu propósito no era morir, nunca volverás a hacerte un corte tan profundo. ¿Verdad? Incorrecto, volverás a estar en esa situación, y cada vez irás más profundo. Pero no te preocupes, aprenderás a cuidar de tus cortes para que no tengas que ir al hospital cada noche. Cuanto mejor te vuelves en curarte las heridas, peor se vuelven. Te engañarás a ti misma e intentarás justificarlo cuando vayas a la farmacia, gastándote 20, 30 o 40 pesos en vendajes, gasas, toallitas con alcohol y tiras estériles. Golpearás el suelo con los pies impacientemente, esperando que nadie te pregunte porque compras esas cosas. Pero al mismo tiempo deseando que alguien te pregunte para hacerte ver que le importas. Estate preparada para gastar aún más dinero en un armario nuevo. Camisetas de manga larga, sudaderas, pantalones largos, botas, brazaletes, pulseras. La lista sigue. Seguirás observando los cuerpos de otra gente buscando marcas de auto-lesión esperando que haya alguien más que se sienta del mismo modo que tú. Esperando, rezando que haya alguien como tú. Pero eso nunca pasará. Verás muñecas limpias sin cortar y te sentirás aún más sola y avergonzada que antes. Harás muchas cosas sola, estate preparada para despedirte de tu vida social. Siempre estarás lavando tu ropa, siempre en privado para que nadie vea la sangre en toallas y ropa. Te pasarás horas frotando sangre del suelo del baño, y limpiando la sangre seca de tu teclado. No serás capaz de pasar un solo día sin cortarte. Te llevarás tu kit de emergencia en el bolso. Una llave, una horquilla o hasta un lápiz. Todo lo que tienes a tu alrededor se volverá un arma. No importa lo que sea, con tal de que te de esa sensación de alivio. Lo siguiente que sabrás es que estás en el baño del instituto o del trabajo, abriendo las costras de los cortes antiguos con una aguja. Dile adiós a todas las cosas que dabas por hecho. Pantalones cortos, camisetas de tirantes, sandalias, nadar en verano, ir a la playa. Todas estas cosas serán solo un recuerdo lejano. Espero que te guste el picor y rascarte sin parar. Te picará y te picará. Te convertirás en una experta en tu cuerpo mientras lo vas destruyendo cuidadosamente, desarmándolo pieza por pieza. Soñarás con cortarte, soñaras con que te pillen. Te atormentará día y noche, en tus sueños y cuando estás despierta. Las auto lesiones tomarán el control de tu vida. Ahora tiene poder sobre ti, te controla. Te odiarás, te odiarás por haber hecho ese primer corte que te metió en este circulo vicioso que nunca acaba. Desearás nunca haber hecho ese primer corte. Desearás haber leído más cosas así o que alguien te hubiera advertido de lo que iba a pasar. Pero por mucho que odies tu adicción a autolesionarte, la amarás y no podrás vivir sin ella. Preferirías morirte que estar un par de semanas sin cortarte. Ahora, te diré el porque de este título. “Como autolesionarte”. Aquí es cuando te digo como hacerte daño a ti misma con éxito: Deja lo que estés a punto de usar, porque eres mejor que esto. Y créeme, no quieres involucrarte con el monstruo de las autolesiones.

gritossilenciososcadanoche:

CÓMO AUTOLESIONARTE: Antes de que te autolesiones de cualquier manera, deberías saber en lo que te estás metiendo. Antes de que hagas ese corte, por favor ten en cuenta que encontrarás la liberación del dolor y la sangre extrañamente adictivos. Puede que pienses que serás capaz de controlarlo, que no se te irá de las manos. Puede que pienses que puedes pasar con uno o dos pequeños cortes y que no serán profundos y se curarán rápido y fácilmente. Pero te equivocas. No puedes controlarlo, es imposible de controlar. Te controla a ti. Es una adicción. Los cortes se harán más profundos y cicatrizarán. Tardarán de semanas a meses en curarse y años para que las cicatrices comiencen a desaparecer. Te darás cuenta pronto de que dependes de ello. No puedes estar más de unos días sin cortarte. Te volverás loca mientras la piel te pica y quema, te tiemblan las manos, te da vueltas la cabeza, tu visión se vuelve borrosa mientras intentas mantener tu mente alejada de ello, intentando evitar recaer. Pero recaerás. Si crees que puedes limitar los cortes a una sola área de tu cuerpo, piénsalo mejor. Se propagará lentamente pero sin pausa, como un virus mortal. Se propagará en cuanto te quedes sin espacio en la piel, de tus muñecas a brazos, más allá de tus codos, subiendo por tus hombros y bajando por tu estómago, a través de tus caderas y cintura y pronto cubrirá cada centímetro de tus piernas hasta abajo de tus rodillas. Espero que estés preparada para aislarte de los demás y vivir en un estado constante de vergüenza y culpa. Aunque seas la persona más honesta que haya en la tierra, le mentirás a tus amigos, familiares y a todos a los que tienes al rededor. Te encontrarás a ti misma estremeciéndote cada vez que alguien te toque, como si sus dedos y manos hubieran sido bañadas en un veneno tóxico. Estarás aterrada de que sientan las cicatrices o los cortes por debajo de la tela de tu camisa o porque simplemente duele mucho ser tocado. Estate preparada para convertirte en tu propio peor enemigo. Tendrás miedo de ti misma, de tu cabeza, de los impulsos que te acechan cada minuto del día. Empezarás a tenerle miedo a la próxima vez que te cortes porque no sabes lo malo que puede llegar a ser. Espera a que los 10 cortes se conviertan en 20 y luego en 50, hasta que sean 100. Estarás cubierta de cicatrices y cortes. Tu vida entera empezará a girar en torno a tu adicción. Estarás todo el rato pensando en cortarte, en como cubrir tus cortes, en como esconderás las cuchillas, tijeras, horquillas y los otros objetos con los que sueles destruir tu cuerpo. Y después… la primera vez que te haces un corte “demasiado profundo”. No pararás de sangrar y estarás jadeando, temblando, el miedo se apoderará de ti. Rezas y esperas que el corte deje de sangrar. Tu propósito no era morir, nunca volverás a hacerte un corte tan profundo. ¿Verdad? Incorrecto, volverás a estar en esa situación, y cada vez irás más profundo. Pero no te preocupes, aprenderás a cuidar de tus cortes para que no tengas que ir al hospital cada noche. Cuanto mejor te vuelves en curarte las heridas, peor se vuelven. Te engañarás a ti misma e intentarás justificarlo cuando vayas a la farmacia, gastándote 20, 30 o 40 pesos en vendajes, gasas, toallitas con alcohol y tiras estériles. Golpearás el suelo con los pies impacientemente, esperando que nadie te pregunte porque compras esas cosas. Pero al mismo tiempo deseando que alguien te pregunte para hacerte ver que le importas. Estate preparada para gastar aún más dinero en un armario nuevo. Camisetas de manga larga, sudaderas, pantalones largos, botas, brazaletes, pulseras. La lista sigue. Seguirás observando los cuerpos de otra gente buscando marcas de auto-lesión esperando que haya alguien más que se sienta del mismo modo que tú. Esperando, rezando que haya alguien como tú. Pero eso nunca pasará. Verás muñecas limpias sin cortar y te sentirás aún más sola y avergonzada que antes. Harás muchas cosas sola, estate preparada para despedirte de tu vida social. Siempre estarás lavando tu ropa, siempre en privado para que nadie vea la sangre en toallas y ropa. Te pasarás horas frotando sangre del suelo del baño, y limpiando la sangre seca de tu teclado. No serás capaz de pasar un solo día sin cortarte. Te llevarás tu kit de emergencia en el bolso. Una llave, una horquilla o hasta un lápiz. Todo lo que tienes a tu alrededor se volverá un arma. No importa lo que sea, con tal de que te de esa sensación de alivio. Lo siguiente que sabrás es que estás en el baño del instituto o del trabajo, abriendo las costras de los cortes antiguos con una aguja. Dile adiós a todas las cosas que dabas por hecho. Pantalones cortos, camisetas de tirantes, sandalias, nadar en verano, ir a la playa. Todas estas cosas serán solo un recuerdo lejano. Espero que te guste el picor y rascarte sin parar. Te picará y te picará. Te convertirás en una experta en tu cuerpo mientras lo vas destruyendo cuidadosamente, desarmándolo pieza por pieza. Soñarás con cortarte, soñaras con que te pillen. Te atormentará día y noche, en tus sueños y cuando estás despierta. Las auto lesiones tomarán el control de tu vida. Ahora tiene poder sobre ti, te controla. Te odiarás, te odiarás por haber hecho ese primer corte que te metió en este circulo vicioso que nunca acaba. Desearás nunca haber hecho ese primer corte. Desearás haber leído más cosas así o que alguien te hubiera advertido de lo que iba a pasar. Pero por mucho que odies tu adicción a autolesionarte, la amarás y no podrás vivir sin ella. Preferirías morirte que estar un par de semanas sin cortarte. Ahora, te diré el porque de este título. “Como autolesionarte”. Aquí es cuando te digo como hacerte daño a ti misma con éxito: Deja lo que estés a punto de usar, porque eres mejor que esto. Y créeme, no quieres involucrarte con el monstruo de las autolesiones.